Kazuo Ishiguro

Los inconsolables

Ryder, un famoso pianista, llega a una ciudad de provincias en algún lugar de la Europa Central. Sus habitantes adoran la música, y creen haber descubierto que quienes antes satisfacían esta pasión eran impostores. Ryder es recibido como el salvador, y en un concierto apoteósico, para el que todos se están preparando, deberá reconducirlos por el camino del arte y la verdad. Pero el pianista descubrirá muy pronto que de un salvador siempre se espera mucho más de lo que puede dar, y que los habitantes de esa ciudad esconden oscuras culpas, antiguas heridas jamás cerradas, y también demandas insaciables.

El gigante enterrado

Inglaterra en la Edad Media. Del paso de los romanos por la isla sólo quedan ruinas, y Arturo y Merlín –amados por unos, odiados por otros– son leyendas del pasado. Entre la bruma todavía habitan ogros, y británicos y sajones conviven en unas tierras yermas, distribuidos en pequeñas aldeas. En una de ellas vive una pareja de ancianos –Axl y Beatrice– que toma la decisión de partir en busca de su hijo. Éste se marchó hace mucho tiempo, aunque las circunstancias concretas de esa partida no las recuerdan, porque ellos, como el resto de habitantes de la región, han perdido buena parte de la memoria debido a lo que llaman «la niebla». En su periplo se encontrarán con un guerrero sajón llamado Wistan; un joven que lleva una herida que lo estigmatiza; y un anciano Sir Gawain, el último caballero de Arturo vivo, que vaga con su caballo por esas tierras con el encargo, según cuenta, de acabar con un dragón hembra que habita en las montañas. Juntos se enfrentarán a los peligros del viaje, a los soldados de Lord Brennus, a unos monjes que practican extraños ritos de expiación y a presencias mucho menos terrenales. Pero cada uno de estos viajeros lleva consigo secretos, culpas pendientes de redención y, en algún caso, una misión atroz que cumplir.

Nocturnos: cinco historias de música y crepúsculo

Nocturnos, primer libro de relatos de Kazuo Ishiguro, reúne cinco historias que pueden leerse como estudios y variaciones sobre unos cuantos temas, o como un concierto que los expone en el primer movimiento, los combina en los siguientes y los resuelve en el último. En «El cantante melódico», un guitarrista de oficio que toca en Venecia reconoce a un viejo vocalista americano y juntos viven una aventura musical que da una pequeña lección a ambos sobre el distinto valor del pasado. En «Come rain or come shine», la música es el telón de fondo de la grotesca humillación que sufre un maníaco-depresivo en casa de una pareja de antiguos progres que han pasado a la fase yuppie. El músico de «Malvern Hills» columbra su mediocridad cuando se va a las colinas a preparar un álbum a la sombra de John Elgar. En «Nocturno», donde se intensifica el tema de la inteligencia frustrada, un saxofonista que se opera la cara conoce a una vieja artista de variedades (la ex de «El cantante melódico»). En «Violonchelistas», que también remite a la primera historia, un joven prodigio del chelo encuentra a una mujer misteriosa que le da clases para perfeccionar su técnica. Las cinco, como era de esperar, barajan elementos que son habituales en el autor: la confrontación de las promesas de la juventud y los desengaños del tiempo, el maravilloso y decepcionante misterio del otro, los finales ambiguos y sin catarsis. Y la música, que está íntimamente relacionada con la vida y obra del autor. Por encima de todo percibimos un fuerte sentido del desarraigo en los personajes, que siempre están de paso.

Cuando fuimos huérfanos

Inglaterra, años treinta. Christopher Banks se ha convertido en el más célebre detective de Londres. Pero hay un enigma que es incapaz de resolver y del que él mismo es protagonista: cuando era niño y vivía en Shanghái con su familia, sus padres desaparecieron misteriosamente, acaso secuestrados por la mafia china por un asunto relacionado con el tráfico de opio. Él, que creció como un huérfano, tiene recuerdos vagos y contradictorios de lo que realmente sucedió. Pero la ausencia de sus padres, de los que ni siquiera sabe con seguridad si están vivos o muertos, le atormenta. Y por eso viaja desde una Europa convulsa en la que emerge el fascismo y se avecina la guerra de un Shanghái convertido en polvorín en el que se enfrentan los chinos comunistas y el ejército japonés invasor.  En esta ciudad cosmopolita y caótica Christopher Banks, en busca de las claves de su pasado, se verá inmerso en una pesadilla kafkiana… Como dice el crítico del Independent Boyd Tonkin, Kazuo Ishiguro ha ido creando un universo literario propio, y esta quinta novela nos adentra en un «territorio que podríamos llamar Ishiguiria, un escenario desasosegante, hecho de recuerdos y amenazas, sueños y desarraigo, tan inconfundible a su manera como la Greenland de Graham Greene.»

Pálida luz en las colinas

Después del suicidio de su hija mayor, Etsuko, una japonesa de cincuenta años instalada en Inglaterra, rememora momentos de su vida. Quizá la explicación de esta tragedia familiar se encuentre agazapada en aquel Japón de los años cincuenta que se recuperaba de las heridas de la guerra y del traumatismo de la bomba atómica… En la memoria de Etsuko aparece de forma obsesiva, recurrente la imagen de otra mujer, Sachiko, una amiga y vecina que vivía sola con su hija Mariko. Dos personajes enigmáticos, a cuál más inquietante. La pequeña Mariko parece haber vivido una cruel y dolorosa experiencia, que reduce a la nada, tanto para ella como para su madre, la esperanza de una vida tranquila, lejos de las ataduras de la rígida tradición japonesa. La relación ambigua de Etsuko con Sachiko y Mariko está en el centro del enigma del libro. ¿El examen del pasado conseguirá exorcizar los demonios del presente?

Los restos del día

Inglaterra, julio de 1956. Stevens, el narrador, durante treinta años ha sido mayordomo de Darlington Hall. Lord Darlington murió hace tres años, y la propiedad pertenece ahora a un norteamericano. El mayordomo, por primera vez en su vida, hará un viaje. Su nuevo patrón regresará por unas semanas a su país, y le ha ofrecido al mayordomo su coche que fuera de Lord Darlington para que disfrute de unas vacaciones. Y Stevens, en el antiguo, lento y señorial auto de sus patrones, cruzará durante días Inglaterra rumbo a Weymouth, donde vive la señora Benn, antigua ama de llaves de Darlington Hall. Y jornada a jornada, Ishiguro desplegará ante el lector una novela perfecta de luces y claroscuros, de máscaras que apenas se deslizan para desvelar una realidad mucho más amarga que los amables paisajes que el mayordomo deja atrás. Porque Stevens averigua que Lord Darlington fue un miembro de la clase dirigente inglesa que se dejó seducir por el fascismo y conspiró activamente para conseguir una alianza entre Inglaterra y Alemania. Y descubre, y también el lector, que hay algo peor incluso que haber servido a un hombre indigno…

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