Isabel Conde

Amor latente

Bárbara Jensen ha besado a demasiadas ranas. Lo tiene claro: El príncipe encantado no existe. Demasiados errores y desastres en su vida romántica. Es mejor estar sola y olvidarse de los hombres. Pero todo cambia cuando Víctor Sanz aparece. Su nuevo vecino trajeado de aspecto solitario y peligroso. Alto, guapo, atlético, reloj de plata, barba de tres días. Sonrisa encantadora pero triste, nudillos ensangrentados. El nuevo jefe de policía de la ciudad, pared con pared. Ella intenta contenerse. Evitarle. Él también. Pero semana tras semana terminan viéndose. La realidad siempre gana. ¿Y si son perfectos para el otro?

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