Alexandra Trece

Dicen que la luna se dejó atrapar

William no entiende cómo ha podido dejar pasar el tiempo entre su querida Eve Jane y él. Pasaron de compartirlo todo de niños a mirarse como extraños, como si en sus vidas no representaran más que recuerdos o ilusiones pasadas. Por eso, la decisión insistida por ambas familias de que se unan en matrimonio le imposibilita dormir por las noches. Eso, y las terribles pesadillas en las que muere ahogado por unas manos que él tanto anhela y conoce. Pesadillas tan reales como la amenaza que se cierne sobre Vant Konur y sobre Jane. El primogénito de los Montybell no cree en las leyendas sobre las damas de agua que acechan en el bosque, hasta que la verdad toma forma y amenaza con llevársela a ella, y a todo aquel que se interponga en el camino de la luna. Porque luna siempre consigue lo que quiere.

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