J. S. Scott

Los Sinclair 1: El reto del multimillonario

La joven doctora Sarah Baxter lleva un tiempo instalada en Amesport, una pequeña población costera donde al fin ha conseguido dejar atrás su incorregible timidez y ha encontrado un estrecho círculo de amistades… Su espíritu le pide a gritos un poco de paz. El romance, desde luego, no entra en los planes de esta mujer práctica y racional. Nada podía hacerle sospechar que su nuevo paciente, un adusto detective de Homicidios que se traslada a Amesport para recuperarse de sus heridas físicas y emocionales, dará un vuelco a su tranquila existencia. Y es que Dante no es un policía convencional: ese hombre atractivo, seductor y con una gran fortuna se ha propuesto hacerla suya. Poco a poco, la llama de la pasión prenderá en el corazón de Sarah, quien de la mano de Dante descubrirá una faceta de su personalidad que ignoraba y donde la lógica no tiene cabida: la de una mujer ardiente, deseosa de entregarse sin reservas al placer… y al amor.

Los Sinclair 2: El multimillonario prohibido

Jared Sinclair es un atractivo multimillonario que regresa a Amesport para dejar atrás su infancia y el sentimiento de culpa de una tragedia reciente. Mara es una mujer con un futuro incierto. Su vida personal y profesional amenazan con derrumbarse en cualquier momento, como la casa donde vive y dirige su tienda de muñecas. Desde su regreso a Amesport, Jared siente una atracción especial por Mara, la primera mujer que lo aprecia por lo que es y no por lo abultado de su cartera. Cuando ella se queda sin trabajo ni hogar, Jared le hace una oferta profesional que no podrá rechazar… y que la arrastrará a una relación tórrida y altamente sensual. Juntos descubrirán que, aparte de los negocios, también los une la pasión. Sin embargo, el pasado vuelve cuando menos se lo esperan para poner a prueba la solidez de su amor.

Los Sinclair 3: El mensaje del multimillonario

Evan y Randi no se soportan, pero la pasión unirá sus destinos.

Él es el primogénito del clan Sinclair, un multimillonario arrogante y engreído, acostumbrado a salirse con la suya y a tener todo bajo control. Ella es una chica con las ideas claras, alegre y sexy que trabaja de maestra en la escuela de Amesport y que en sus ratos libres ayuda a los alumnos que más lo necesitan. El azar los llevará a entablar una relación de amistad virtual y a convertirse en confidentes anónimos. En la vida real, sus caminos también se cruzarán y descubrirán que, a pesar de sus diferencias, la atracción que sienten es irrefrenable. ¿Bastará esa pasión que los une para salvar su relación cuando descubran la identidad de su amigo por correspondencia?

Vividor

ES POSIBLE QUE ME HAYA MUDADO DE TEXAS A COLORADO, PERO MI REPUTACIÓN ME PERSIGUE JUNTO CON MIS MUEBLES. TODO EL MUNDO LO SABE… SOY UN VIVIDOR.

Ya que soy uno de los multimillonarios hermanos Walker, casi todo el mundo sabe lo que soy. No es como si nunca haya intentado ocultarlo. Nunca me ha importado lo que los demás pensaran de mí. Vivía para ir de fiesta… o así era hasta que me di cuenta de lo que quería hacer con mi vida realmente. Ahora, estoy en un gran apuro para convencer a Paige Rutledge, nueva abogada en nuestro departamento legal en Walker Enterprises, de que estoy más que dispuesto a decidirme por una sola mujer en mi cama, siempre que sea ella. Por desgracia, no se lo cree, pero no voy a rendirme. No ha habido mujer a la que no pudiera llevarme a la cama con mis encantos si quería. El problema es que nunca he deseado a ninguna tan desesperadamente y cuanto más la conozco, más está en juego para mí. Por suerte, me gusta apostar. Paige es estirada, resuelta y oculta algo, seguro. Quiero descubrir sus secretos, pero cuando lo haga, no serán como había imaginado en absoluto. Me confunde en todo, pero con ella voy a averiguar que quizás no me importe que las cosas se compliquen. ¿Qué se supone que tiene que hacer un tipo cuando una mujer pone su vida patas arriba desde el momento en que la conoce? No tengo ni idea de qué hacen otros hombres, pero estoy decidido a conseguir lo que quiero y no me opongo a hacer nada para conseguir mi objetivo. Paige es mía, aunque todavía no se haya dado cuenta…

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