Sarah Morgan

Magia en la nieve

Jackson O’Neil había dejado atrás un próspero negocio para volver a casa y salvar de la quiebra el hotel de la familia. Llevaba aquel lugar en la sangre y no podía dejar que se hundiera. Y, una vez que consiguió que la experta en marketing Kayla Green trabajara con él, supo que iba a tener éxito. El hecho de que entre ellos hubiera tanta chispa como para encender todas las luces de Vermont solo era una ventaja más.
Tal vez Kayla fuera una experta en su trabajo, pero sabía muy poco de Jackson. Él conseguía que deseara el final feliz con el que había soñado una vez, y eso le resultaba aterrador. Mientras los copos de nieve seguían formando remolinos en el aire, ¿se dejaría hechizar Kayla por la Navidad, aunque no creyera en su magia?

Sin ataduras

Decir que Hayley tuvo “un percance” cuando el desgarro del vestido fue más estruendoso que los “sí, quiero” de los novios era decir poco. El horrible vestido amarillo estalló en medio de la ceremonia. 
Hayley siempre había tenido unas curvas envidiables, pero estar medio desnuda en una capilla no era precisamente el look que había buscado para la boda de su ex. Un amigo del novio la ayudó a ocultar tan inoportunas curvas bajo una chaqueta, pero cuando esperaba una helada mirada de desaprobación por parte del guapísimo Nico Rossi, su reacción habitual cuando se trataba de ella, lo que recibió fue un beso que estuvo a punto de derretir lo que quedaba de aquella pesadilla de vestido…

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