Javier Reverte

El río de la luz

Javier Reverte nos propone un fascinante viaje por un paisaje salvaje donde suenan los ecos de historias pasadas que todavía hoy atrApan la imaginación de los lectores. El libro más vital, aventurero, positivo y emocionante de Reverte. Este viaje ha devuelto al autor las ganas de vivir, de viajar, de sentirse joven; y eso lo traslada al lector.Quince años después de su primer viaje a África y cinco después de su última aventura en el Amazonas, el mejor escritor español de viajes regresa con un libro narrado con su sello inconfundible. Javier Rever te descubre una Alaska mítica y salvaje a través del imprevisible y traicionero río Yukon que navegó en canoa junto a un reducido gr upo de aventureros. Con sus más de sesenta años, Javier aprendió a manejar con destreza la canoa y durante una semana remontó el río en intensas jornadas de más de ocho horas de navegación. Posteriormente, como buen viajero, siguió el viaje en solitario, adentrándose en el interior de Alaska, una de las últimas fronteras de nuestra civilización. Al tiempo que viaja, Javier Rever te rememora las historias de miles de pioneros que se dejaron la vida en la fiebre del oro, recopila las mejores historias y leyendas de un lugar mítico desde que Jack London escribiera sus célebres novelas y, también, con mucho humor se adentra en los territorios vírgenes donde reinan los temibles osos grizzlies con la esperanza de encontrarse con ellos. El río de la luz es la historia del viaje a un río que le dio a Javier Reverte la luz, la libertad, las ganas de vivir y despertó en él la curiosidad por seguir conociendo a gente por el camino. Un libro optimista que contagia las ganas de leer y la pasión por viajar.

Un otoño romano

Javier Reverte nos permite adentrarnos en su diario de una de las ciudades más bellas del mundo: Roma.En forma de diario, como hicieron Goethe o Stendhal y muchos otros escritores que han visitado y escrito sobre Roma, Javier Reverte nos ofrece en estas páginas su visión de «la ciudad de las ciudades». Con su estilo inimitable, mezclando pasión, cultura, historia, poesía, humor y ternura, el autor traza un retrato de la Ciudad Eterna que, sin duda, figurará a partir de ahora entre los grandes escritos sobre ella.«Cierro los ojos: intento imaginar una noche festiva, con las hogueras ardiendo junto a los templos y los cantos que celebran a los dioses. O los días luminosos en que los emperadores regresan de las batallas triunfales y desfilan con sus legiones bajo los arcos, entre el clamor del pueblo. Antes del nacimiento de Nueva York, el ser humano no había emprendido una tarea urbana tan colosal y ambiciosa como fue la construcción de Roma.Y ahí quedan sus rastros.

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