Arto Paasilinna

Delicioso suicidio en grupo

Lo más importante en esta vida es la muerte, y ni siquiera ésta es realmente importante.» Siguiendo este reconfortante dicho, y tras una vida oscura y mezquina, miles de finlandeses se lanzan anualmente precipicio abajo o ponen fin a sus vidas en el típico granero finés, inhalando dióxido de carbono del tubo de escape. Precisamente el día de San Juan, la fiesta de la luz y la alegría de principios de verano, Onni Rellonen, un pequeño empresario en crisis, decide poner fin a su vida. Pero apenas ha encontrado, en un granero apartado, el lugar ideal para afrontar la muerte, unos ruidos extraños lo detienen. En el último segundo, Onni consigue salvar a otro visitante del granero, que se mantiene a duras penas sobre una silla tambaleante y con un nudo corredizo alrededor del cuello: porque precisamente el mismo día de San Juan, la fiesta de la luz y la alegría de principios de verano, el coronel Kemppainen, un viudo desconsolado, también había decidido poner fin a su vida. Disuadidos por este encuentro fortuito, renuncian al común propósito y empiezan a charlar sobre los motivos que les han llevado a tomar tan trágica decisión. Mientras hablan animadamente, llegan a casa del empresario, toman una sauna, beben coñac y empiezan a tutearse, hasta que se rinden ante una evidencia: existe un gran número de candidatos al suicidio. De ahí nace una amistad que durará toda la vida, además de la genial idea de fundar una asociación de «aspirantes a suicida».

El año de la liebre

Vatanen es periodista, y está cansado de su trabajo, harto de la vida que lleva en la ciudad. Y una tarde de verano, cuando viaja por una carretera secundaria enviado en una misión por su periódico, atropella a una liebre. El periodista corre a auxiliar a la bestezuela, y este incidente sin importancia se convierte en una experiencia de esas que cambian el rumbo de una vida. Vatanen decide romper todos sus vínculos con lo que hasta ese momento es su vida. Se despide de su trabajo, deja a su mujer y vende todas sus posesiones para internarse, en compañía de su nueva amiga, en la más remota y agreste Finlandia. A partir de ese momento, se inicia el relato de las variadas, extravagantes, a menudo hilarantes peripecias de Vatanen, convertido en un vagabundo que sale a la aventura, on the road, un trotamundos sin prisas y sin metas a través de la sociedad y la naturaleza, por entre los bosques salvajes del Norte y las imprevisibles redes de la burocracia, acompañado siempre por su liebre, irrenunciable talismán. Y su divertida y paradójica fuga del pasado se convierte en un viaje iniciático hacia la libertad, el descubrimiento de que la vida puede ser reinventada a cada instante y que si la felicidad es por naturaleza anárquica y subversiva, se puede intentar tener la valentía de ir tras ella. Un libro de culto en los países nórdicos que ha creado un género nuevo: la novela humorístico-ecológica.

La dulce envenenadora

Con sus mágicas dosis de humorismo y de inventiva genial, las pociones de Paasilinna son siempre irresistibles y felizmente intoxicantes. En el jardín de una casita roja, en la quieta campiña de los alrededores de Helsinki, una viejecita grácil está regando su césped de violetas. Pero el idilio sólo es aparente: la vida tranquila de Linnea Ravaska, octogenaria viuda de un coronel, es emponzoñada por una banda de malhechores que llega regularmente cada mes a la capital para arrebatarle su escasa pensión. La guerra y la venganza del trío infernal podrían convertirse en una pesadilla digna de La naranja mecánica, la novela de Burgess que Kubrick llevó al cine, si Paasilinna no prefiriese la vía de la farsa, el divertimento y la paradoja para expresar sus críticas a una sociedad cuyos males, hipocresías y problemas observa con toda lucidez. Mientras que la brutalidad de La naranja mecánica se convertirá en un alegre Arsénico por compasión con unos pellizcos de Kaurismäki: con sus mágicas dosis de humorismo y de inventiva genial, las pociones de Paasilinna son siempre irresistibles y felizmente intoxicantes.

Prisioneros en el paraíso

Un avión en el que viaja una misión de la ONU se ve obligado a efectuar un aterrizaje de emergencia en un rincón perdido del archipiélago indonesio. Los supervivientes –una variopinta pandilla de enfermeras suecas, comadronas y leñadores finlandeses, médicos noruegos, azafatas y pilotos ingleses– consiguen alcanzar una playa rodeada por una jungla impenetrable. Superada la consternación inicial, la comunidad de náufragos se dedica con creciente alegría a la organización de la supervivencia.

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