Lena Valenti

Huesos y cenizas 1: Desafíame

Algunas personas sacan lo peor de ti; otras, lo mejor. Y luego hay otro tipo de personas: las que lo sacan todo y te hacen sentir tan viva que las seguirías hasta el infierno solo para continuar sintiendo ese subidón.
Lara es una estudiante modelo que ha decidido darse un homenaje y vivir una aventura loca antes de ir a la prestigiosa Universidad de Yale. La semana antes de empezar el curso, se va con sus amigos Taka y Thais al Festival de Lucca, dispuesta a que sea su momento y que lo que pase en Lucca, se quede en Lucca.
Pero se equivoca: cuando conoce a Killian, un chico guapo, seductor y que hace parkour como si hubiera nacido para ello, Lara se deja llevar. El festival se va volviendo más frenético e intoxicante hasta que ambos presencian un asesinato. En el momento de la verdad, Lara no sabe a quién creer, a su corazón o a la evidencia.

Huesos y cenizas 2: Hasta los huesos

Llegué a Yale con la maleta cargada de ropa, de sueños por cumplir, de secretos que solo yo sabía, de objetivos por alcanzar y con un corazón roto por sanar. Pero ¿cómo iba a sanar mi corazón con él atormentándome, vigilándome, acechándome…? Tan cerca y a la vez tan lejos. Me iba a volver loca. Porque la única persona que necesitaba era la única de la que no me podía fiar, la única que no podía tener. Fraternidades, reglas, leyes, ritos, bailes, competiciones, fiestas, sexo, locura… incluso en Yale había de todo. Sobre todo en Yale.

Huesos y cenizas 3: Fuego en los  huesos

Creí haberlo visto todo, pero nada me preparó para New Haven. Todo me cogió por sorpresa: las hermandades, los duelos de honor, la existencia de fraternidades de Élite, y ellos, los Bones. Yo era la heredera de la sabiduría de Luce y me había jurado que desentrañaría el misterio que precedía a su accidente. Pero nunca pensé que por el camino viviría una aventura increíble donde la palabra era ley, el poder era divino, la ciencia era mágica y el amor… el amor era una locura que debía vivirse valientemente, como un salto de fe. En Yale todo era a cara o cruz. No había reglas y sí muchas luces y sombras. Y yo debía estar preparada no solo para no perder mi corazón en las batallas en las que me vería envuelta, si no para no vender mi alma por mi kelpie, porque no sabía si me correspondía.

Hasta los huesos 4: La tumba en llamas

¿Podía dar la espalda a todo lo que me estaba pasando? No. ¿Podía decir que lo tenía todo bajo control? No. ¿Podía asegurar que mi vida y la de la gente que quería no empezaba a estar en peligro? No. No podía. Más allá de la Élite, después de la Misión, se asomaba la Tumba; una inmensa lápida sin nombre repleta de caballeros y secretos. Posiblemente, debí hablar de lo que sabía, pero era justamente todo lo que sabía lo que aún me mantenía con vida. ¿Debía olvidarme de mi Assassin aunque él ya no quisiera estar conmigo? No. No podía. No quería. Porque ansiaba descubrir la verdad, con él a mi lado, confiando en su palabra como hasta ahora no había hecho. Y porque era una O’Shea. Y las O’Shea nunca renegaban de su kelpie. La Tumba me abría sus puertas, pero yo ya estaba dentro desde hacía

Hasta los huesos 5: El despertar del fenix

«A veces, tienes que caer para poder volar. Otras, deberás morir un poco para renacer. Y cuando te levantes, será como un despertar a una nueva vida, a una nueva tú. Una más fuerte, más sabia. Más Fénix». Y yo iba a abrir los ojos y alzar el vuelo para descubrir la verdad. Lo arriesgaría todo. Mi alma y mi corazón.

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