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Sin mar (precuela): Una despedida, siete relatos y un viaje

Esto no es una novela corta, pero tampoco es un relato largo. Es una despedida amarga, un quejido, un llanto, un paseo de la mano de Javier por la vida de sus hijos, los hermanos más famosos de Sin Mar. Esto es el inicio, la base de todo.

Es la historia de un hombre que se rehízo a sí mismo una y otra vez para convertir a sus hijos en lo que son. Aquí vas a encontrar un inicio con sabor a final, siete relatos y un viaje que lo cambiará todo y volverá a ser el inicio, otra vez. Bienvenido al Sin Mar de antaño, al de ahora y al del futuro, porque esta urbanización, para muchos y muchas de nosotros/as, ya es eterna. 

Sin mar 1: A la de tres: ¡Te quiero!

Esta es la historia de Julieta, una mujer excéntrica, alegre y dispuesta a darlo todo de sí misma siempre. Le encantan los calcetines de colores, las películas de Tim Burton y el helado de kinder, entre otras muchas cosas. Es torpe, se ríe como los cerditos, trabaja como zombi en la casa del terror y disfruta como nadie se imagina haciendo el payaso.
También es la historia de Diego, que es alegre, sin pasarse, bueno, sin pasarse y cariñoso, sin pasarse. A Diego no le gustan las salidas de tono, ni marcar la diferencia o llamar la atención. Diego no conoce a Julieta, todavía… 
Los dos son felices, los dos tienen buenas familias y los dos van por la vida pensando que no necesitan el amor para sentirse completos. 
Los dos van a darse un batacazo importante, pero si te lo cuento, no te lees el libro, así que… ¿Qué me dices? ¿Me acompañas en estas páginas?

Sin mar 2: Y que te quedes

¿Qué harías si tuvieras que convivir cada día con personas a las que adoras, pero con las que no tienes nada en común?
Así es la vida de Esmeralda, nuestra protagonista. Vive con su padre, viudo y casado con una americana, con su hermana Julieta, alocada y excéntrica, su hermana Amelia, demasiado sensible y dulce para su gusto y su hermano Alex, bombero y mujeriego empedernido. Y, por si fuera poco, ¡son cuatrillizos! 
Con una familia así, destacar puede ser difícil, pero ocultar secretos, fácil. El problema de los secretos es que hay algunos que tarde o temprano tienen que salir a la luz…
Y es que a veces, la vida te pone a la misma distancia de tus sueños que de tus pesadillas. 
¿Estáis preparados para la siguiente historia de Sin Mar? 

Sin mar 3: Tu maldita sonrisa

La vida de Álex es justo lo que él ha querido siempre. Vive en Sin Mar, una urbanización tranquila a las afueras de la ciudad, y comparte sus días con su padre, la mujer de este, sus tres hermanas, a las que adora, aunque le vuelvan loco, sus cuñados, sus sobrinos, sus amigos y hasta un perro comunitario.

Tiene el trabajo que siempre soñó y tantas mujeres dispuestas a pasar un buen rato como días tiene el año, o casi. No le falta nada. De verdad que no. Todo es perfecto tal y como está… hasta que llega ella. Y arrasa. Y lo vuelve del revés. Y lo descoloca. Y lo enciende, para bien y para mal. Ella, que no busca nada, salvo una vida tranquila. Ella, que lo último que quiere es una relación con alguien como él. Ella, que no corre hacia sus brazos, sino en dirección contraria.
Ella. Solo ella. Siempre ella. 
Ella y su maldita sonrisa. 

Sin mar 4: Hasta que el mundo vuelva a creer en la magia

Amelia ha tenido muchos deseos a lo largo de su vida. Algunos se han cumplido y otros no, pero solo uno le agujerea el cuerpo despertando su anhelo desde que tiene memoria: descubrir que la magia existe. Una tontería, si tenemos en cuenta que tiene treinta y un años y su trabajo consiste en tratar cada día con personas que, por diversas razones, lo pasan mal en la vida.

Pero cuando se tumba en el césped de su casa, observando las nubes entre briznas de hierba, no puede evitar pensar qué pasaría si un día su sueño se hiciera realidad. A lo mejor, con un poquito de suerte, podría encontrar a alguien que estuviese tan dispuesto como ella a buscar y encontrar la magia que tanto ansía. Quizá todavía no es tarde para perder la esperanza…

Tu tan refugio y yo tan a la deriva

Un día cualquiera Marco Corleone sale de su restaurante, mira al cielo, aspira con fuerza y sonríe. Parece simple, pero hubo un tiempo en que hasta respirar parecía imposible. Sus miedos se han ido extinguiendo a la misma velocidad que en su espalda crecían un par de alas listas para volar y perseguir sueños que parecían inalcanzables. Casi todo es como debe ser. Casi. Porque a veces, aunque no quiera, duele. Todo duele: la vida, los golpes de realidad una vez al mes, los recuerdos y las dudas de lo que pudo ser y no fue. Quizá no es una vida perfecta, después de todo, pero es una vida que jamás soñó tener.
Ahora solo necesita acabar de cerrar heridas… O abrirlas en canal y dejar que el dolor se enfrente a cada fantasma con la fuerza de quien se ha superado día a día y el miedo de quien tiene demasiado que perder.

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